Alexander Cold despertó al amanecer sobresaltrado por una pesadilla. Soñaba que un enorme pájaro negro se estrellaba contra la ventana, con un fragor de vidrios destrozados se introducida en la casa y se dirigía donde su madre. El, impotente y lleno de miedo se escondió debajo la cama.
Sentía el sudor frío en su espalda, la adrenalina corriendo por sus venas... Su cerebro no podía processar bien la situación, solo veía vidrio roto, chillidos de mujer, vidrios que decían ¡Alex ayúdame! pero el no podía hacer nada, solo podía observar, parecía como si su cuerpo se hubiese paralizado, no podía articular palabra, solo sentía el miedo en su estado puro, todo era ruido en una habitación negra, hasta que dos ojos rojos, del color de la sangre, que parecían brillar bajo una luz oculta, asomaron por debajo de las almohadas, eran él y esos ojos, ya no sentía ningún ruido, no sabía cuando habían cesado, tampoco quería saberlo. De repente los ojos se abalanzaron sobre él, en un grito que rompió el espeluznante silencio de la más oscura de las noches.
Sentía el sudor frío en su espalda, la adrenalina corriendo por sus venas... Su cerebro no podía processar bien la situación, solo veía vidrio roto, chillidos de mujer, vidrios que decían ¡Alex ayúdame! pero el no podía hacer nada, solo podía observar, parecía como si su cuerpo se hubiese paralizado, no podía articular palabra, solo sentía el miedo en su estado puro, todo era ruido en una habitación negra, hasta que dos ojos rojos, del color de la sangre, que parecían brillar bajo una luz oculta, asomaron por debajo de las almohadas, eran él y esos ojos, ya no sentía ningún ruido, no sabía cuando habían cesado, tampoco quería saberlo. De repente los ojos se abalanzaron sobre él, en un grito que rompió el espeluznante silencio de la más oscura de las noches.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada